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Cuando los derechos LGBT+ chocan con la religión – El Sol de Cuernavaca

Las disputas sobre la libertad religiosa y los derechos LGBT+ en Estados Unidos han dado lugar a algunas de las controversias judiciales de más alto perfil. Por ejemplo, recientemente la Corte Suprema escuchó los argumentos sobre si un diseñador puede negarse a crear sitios web de bodas para parejas del mismo sexo, en un asunto que se resolverá hasta junio de 2023.

Últimamente, muchas de estas controversias han comenzado en entornos educativos, tanto en escuelas, como en campus universitarios. Como profesor de derecho educativo veo estos casos que intentan equilibrar las tensiones entre los derechos fundamentales, como potencialmente moldeadores de nuevos precedentes.

Los casos en la Universidad Yeshiva, una escuela judía ortodoxa privada en la ciudad de Nueva York, y la Universidad Seattle Pacific, una pequeña escuela cristiana, han sido noticia, pero no son los únicos. Surgieron preocupaciones similares en las escuelas secundarias católicas de Indiana, donde los tribunales confirmaron los despidos de empleados en matrimonios del mismo sexo, así como en la Universidad de Samford en Alabama, donde los funcionarios del campus rechazaron la solicitud de un estudiante para formar un club para estudiantes de derecho LGBT+.

La disputa en la Universidad Yeshiva surgió cuando los funcionarios rechazaron la solicitud de reconocimiento oficial de YU Pride Alliance, diciendo que era incompatible con los valores religiosos de la escuela.

Pride Alliance presentó una demanda alegando que la universidad violó una disposición de la Ley de Derechos Humanos de la Ciudad de Nueva York, que prohíbe la discriminación basada en la orientación sexual y el género. Después de que un tribunal estatal de primera instancia rechazara la defensa de Yeshiva de que debería estar exenta porque es una institución religiosa, la escuela apeló ante la Corte Suprema, que concedió una breve suspensión de la orden en septiembre de 2022.

Pero cinco días después, la Corte Suprema anuló la suspensión: en otras palabras, los jueces se negaron a bloquear la orden de que los funcionarios de Yeshiva reconocieran al club.

“La Primera Enmienda garantiza el derecho al libre ejercicio de la religión, y si esa disposición significa algo, prohíbe que un Estado haga cumplir su propia interpretación preferida de las Sagradas Escrituras”, escribió el juez Samuel Alito en su disidencia. “Sin embargo, eso es exactamente lo que ha hecho Nueva York”.

En lugar de cumplir con la orden, la administración de Yeshiva suspendió todos los clubes de estudiantes mientras continuaba peleando el caso. Pronto ofreció su propio club oficial, diciendo que era para estudiantes LGBT+ “que se esfuerzan por vivir vidas auténticas de la Torá”. La disputa persiste, sin embargo, porque Pride Alliance continúa buscando reconocimiento.

Contratando y despidiendo

El segundo conjunto de casos recientes involucra el empleo, específicamente, si los funcionarios de las escuelas secundarias basadas en la fe pueden despedir al personal por matrimonios que violan sus creencias.

En tres casos separados de Indiana, los tribunales confirmaron los despidos de dos consejeros y de un maestro en escuelas secundarias católicas romanas que se casaron con cónyuges del mismo sexo.

El Tribunal del Séptimo Circuito, el Tribunal Supremo de Indiana y un tribunal federal de primera instancia basaron en gran medida sus sentencias en la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación laboral por una variedad de características personales, como la raza, el color, la religión, el sexo o el origen nacional.

Sin embargo, lo más notable de estas controversias es que el Título VII otorga excepciones de gran alcance para los empleadores basados en la fe. Generalmente conocida como la “excepción ministerial”, esta disposición permite a los funcionarios de instituciones religiosas despedir a personas que no cumplen con los dictados de la fe del empleador, o no contratarlos en primer lugar.

Un tipo de disputa similar surgió en la Universidad Seattle Pacific, donde los empleados y estudiantes desafiaron una política del campus que prohibía a los empleados los matrimonios entre personas del mismo sexo. A raíz del reclamo de discriminación presentado contra los funcionarios del campus, la escuela presentó su propio caso para evitar que el fiscal general del estado investigara si los cargos tenían mérito. Un tribunal federal de primera instancia rechazó ese intento y la investigación continúa.

Los temas delicados que subyacen a estas disputas van al corazón mismo de lo que significa ser humano: cómo las personas y las organizaciones pueden vivir de manera coherente con sus valores y necesidades personales, y cómo equilibrar la libertad religiosa con la ausencia de discriminación. Estas controversias merecen ser observadas de cerca, porque es probable que tengan un impacto profundo en la forma de la sociedad y en la educación de la próxima generación.

* Catedrático de la Facultad de Educación y Ciencias de la Salud y profesor investigador de derecho de la Universidad de Dayton.

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