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En Huitzilac, la violencia se hereda – El Sol de Cuernavaca

Huitzilac cuenta con poco más de 24 mil habitantes. En las décadas de los 90 y 2000 ganó fama como un sitio turístico con puntos clave: barbacoa, quesadillas, pulque, y, por supuesto, las Lagunas de Zempoala.

Todo eso se esfumó. Años de descomposición social en una de las entradas más importantes de la entidad, el primer lugar que se toca, se huele y se ve de la tierra del chinelo, han provocado una violencia generalizada en el norte de Morelos que, luego de los acontecimientos registrados en lo que va de 2023, nos hicieron voltear nuevamente a esta tierra que está bajo el estigma de violenta e insegura.

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Si hablamos del origen delictivo, éste viene en el ADN de algunas familias que se asentaron o que son originarias de este municipio.

En abril de 2023 tres jóvenes que regresaban de la Ciudad de México de una cita médica fueron localizados sin vida y con huellas de tortura en la comunidad del Fierro del Toro, en Huitzilac. Días después fue detenido un Diablo originario de este municipio, presuntamente relacionado con los hechos, pero días después lo dejaron en libertad.

Fue así como los reflectores regresaron nuevamente a Huitzilac, un municipio que no deja de estar en el ojo del huracán.

Ruptura del tejido social

La tala ilegal de árboles es una actividad cotidiana para los habitantes de Huitzilac que, inicialmente, realizaron para construir sus viviendas, pero que rápidamente se dieron cuenta que comercializarla podía generarles jugosos dividendos.

La exfiscal de Delitos de Alto Impacto en el estado, Adriana Pineda Fernández, asegura que los talamontes han existido desde siempre.

“Desde los primeros pobladores; siempre han requerido de la madera para calentar sus casas en los tiempos de frío y la mayoría de casas están construidas con madera. Primero fue para el autoconsumo y poco a poco fue creciente, y entre más eran, más recursos necesitaron, y dijeron: ‘ah, bueno, pues ahora lo podemos vender’”, mencionó.

En entrevista para El Sol de Cuernavaca, Pineda Fernández afirma que la incursión de grupos de la delincuencia organizada en este municipio, que se sumaron a los grupos delictivos que existen en la zona, provocaron que la violencia llegara a niveles extremos.

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Aquí varias familias tomaron el control del municipio sin que las autoridades se diera cuenta y comenzaron a robar los bosques sin control.

En Huitzilac uno de los graves problemas es la falta de espacios laborales que saquen al municipio y a sus habitantes adelante, más allá de lo que el turismo les pueda otorgar con la venta de quesadillas o pulque. “No hay una actividad productiva que sea un detonante para el municipio, con todo y que tiene bellezas naturales y es una zona privilegiada”, externó la exfiscal.

De ahí, aunado a la desatención por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, que Huitzilac se convirtió en un corredor delictivo que va desde sus comunidades hasta la Ciudad de México y el Estado de México.

Al no haber freno a la tala clandestina, los antepasados aprendieron a que podían apoderarse de lo que quisieran sin consecuencias y esto lo transmitieron de generación en generación para de esta manera romper el tejido social.

Estos comportamientos fueron heredados por los hijos de parejas de “selectos” apellidos, que crecen pensando que a pesar de que algo no es suyo, lo pueden obtener.

“Históricamente ha habido grupos delictivos, pero casi todos tienen por nombre el apellido de la familia; son diferentes familias. Ya se han detenido por diferentes delitos a los bisabuelos, abuelos, hijos, nietos, y ya vienen los tataranietos; son familias que tienen estructuras muy grandes”, dice la ahora titular del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes del estado de Morelos (TUJA).

La “normalización” de estas acciones trajo como consecuencia que la propia gente impida que detengan a quienes cometen algún delito

“¿Por qué?, porque para ellos es muy normal seguir talando los montes. Hay mucho por hacer desde el campo social, económico, cultural, de trabajo, para construir una mejor ciudadanía”, externó.

La famosa guerra contra el narco del expresidente Felipe Calderón provocó también que estas familias se juntaran con grupos delictivos que incursionaron en la zona y que se volvieran más violentos en sus métodos.

Los secuestros se arraigaron en la zona e incluso hubo casos donde los menores de edad eran los encargados de darle de comer a las víctimas, a quienes incluso llegaron a torturar.

Estos grupos poco a poco también se apoderaron de las carreteras, tanto la que va rumbo a la Ciudad de México como la que se dirige a Toluca, Estado de México; éstas fueron el escenario perfecto para el robo de mercancía a camiones repartidores de refresco, cerveza, frituras y otros productos. Y así, el robo se convirtió en algo normal para los menores, que seguramente crecerán delinquiendo.

El amor por lo ajeno

Huitzilac está rodeado de carreteras federales importantes; todas ellas, a merced del hampa.

Para Adriana Pineda, si se compactan los delitos que se cometen en el municipio, queda en evidencia que el robo, en cualquiera de sus modalidades, ocupa el primer lugar, pues existe una tendencia de los habitantes a despojar o a apoderarse de lo que no es suyo.

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Ello, afirma, parte de una idea del perfil social que se vive en este municipio, es decir, que no hay oportunidades de trabajo y tampoco existe un impulso al desarrollo o a realizar una actividad ad hoc a lo que el municipio ofrece, como la tala, pero de una forma sustentable y regulada.

“Parte de la forma de cómo se tienen que atacar estos tejidos de violencia; no es nada más deteniendo a la gente que los comete, sino también trabajando en el desarrollo de vocaciones laborales, también en el desarrollo de un detonante que les permita tener fuentes de ingresos alternos”, afirma.

Huachicoleo

A finales del sexenio de Enrique Peña Nieto e inicios de la administración de Andrés Manuel López Obrador se determinó cerrar el ducto de Pemex que atravesaba por Huitzilac. La razón: se habían encontrado múltiples tomas clandestinas y varias personas fueron sorprendidas con garrafas llenas de gasolina en comunidades de este municipio; en 2017 incluso una camioneta que contenía cientos de garrafas explotó, por lo que la decisión de cerrarlo fue inminente.

Lo anterior trajo mayor desempleo y lejos de terminar con la incidencia delictiva, ésta se diversificó; crecieron los delincuentes e incrementó el robo de vehículo con violencia.

De acuerdo con el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado de Morelos (CCSPEM), en Huitzilac se han cometido más de 70 robos de vehículos en lo que va del año, registrando un incremento del 100 por ciento comparado con el año anterior, cuando hasta estas fechas registraron 20 casos.

Este delito se da bajo diversos modus operandi que han trascendido a lo largo del tiempo, como colocar piedras en el camino para averiar los neumáticos de los autos y hacer que se detengan para despojarlos de su auto o sus pertenencias, u otros como lanzar rocas desde arriba, dejar una carriola sobre la vía, y recientemente han clonado patrullas de la Guardia Nacional para montar falsos retenes en la autopista México – Cuernavaca, en los límites de Morelos y la Ciudad de México, con el objetivo de robar a quienes caen en esos operativos montados.

La Guardia Nacional ha detectado a por lo menos tres vehículos incurriendo en estos actos: dos Dodge Charger, uno blanco y uno negro, así como un Nissan March, los cuales cuentan con estrobos y luces idénticos a los de las patrullas y se han visto en distintos puntos de dicha vía.

El titular de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), José Antonio Ortiz Guarneros, hizo un llamado para que las personas no detuvieran en las carreteras ni al baño, ni porque su auto estuviera descompuesto, ni por nada, pues podrían ser presas de la delincuencia. “Deténganse en los restaurantes, pero no en la carretera”.

Despojo, otro de los delitos

Es verdad, Huitzilac no cuenta con grandes empresas, consorcios o industrias que puedan aportar al desarrollo económico de la región y, por ende, den empleos u otras actividades a sus habitantes.

Frente a ello, los delitos con violencia no son los únicos que imperan en la demarcación. El despojo es otro que convive con los habitantes.

Por mucho tiempo, Huitzilac fue el número uno en el delito de despojo, al no haber regulación en el tema de la tenencia de las tierras.

“En el municipio el despojo es el tercer delito que más se comete, porque el municipio también tiene una irregularidad en la tenencia de la tierra que ha generado históricamente una inseguridad patrimonial para quien decide comprar en Huitzilac”.

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Adriana Pineda señaló que son múltiples los casos de fraude los que se registran en el municipio en la venta de terrenos, además de que existen muertes violentas que han sido derivadas por la tenencia de la tierra.

“Estos problemas no encuentran solamente en el rubro de seguridad, encuentran su raíz en la falta de regulación a cargo del estado”, mencionó.

Pero esto va mucho más allá, pues parte de la falta de que grandes empresas no quieran entrar e invertir ahí se debe a la falta de seguridad, que no da las condiciones para instalar, por ejemplo, un hotel para albergar a los turistas.

“¿Quién crees que quiera construir un hotel que sea ecoturístico cuando va tener el problema de que hoy lo construye y mañana vienen las autoridades comunales locales y le dicen: ‘¿Qué cree?, que para que su constancia valga me tiene que volver a pagar el siguiente año y el siguiente año, y si no me lo da, entonces yo vengo y lo saco’; esos son los problemas que desalientan la inversión. ¿Quién va a querer construir un restaurante o una cadena comercial allá?, pues nadie, porque no hay seguridad en la tenencia de la tierra”.

Incluso ha habido casos de personas que han sido retenidas para entregar las propiedades que alguna vez compraron legalmente.

Escondite de delincuentes

Adriana Fernández asegura que Huitzilac se ha vuelto escondite de delincuentes ante la falta de seguridad y al ser un pueblo que defiende a aquellos que han cometido delitos. “Si quieres esconderte y que la gente te cubra, pues como extranjero, me voy ahí”.

Asegura que solo la autoridad estatal, municipal y federal, con base en acciones más allá de la vigilancia, pueden rescatar a Huitzilac y combatir la impunidad.

El caso más reciente

El 12 de abril del presente año, tres jóvenes originarios de Cuernavaca, Luis Javier, Luis Enrique y Guadalupe Noemí, estos últimos colaboradores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), acudieron a una cita médica en una clínica de la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, sin embargo, en el trayecto sus familiares perdieron todo contacto con ellos.

Horas después los reportaron como desaparecidos y la Fiscalía General del Estado de Morelos (FGE) comenzó a girar sus fichas de búsqueda, pero no hubo respuesta.

El jueves 13 de abril, sus familiares tomaron la Paloma de la Paz para exigir a las autoridades su localización y horas después decidieron emprender la búsqueda con una pista: el celular de uno de ellos marcó como última localización Tres Marías.

Fueron los familiares quienes encontraron los cuerpos sin vida en un paraje de Fierro del Toro. Todos presentaban huellas extremas de tortura.

La Fiscalía estableció como principal móvil el robo de vehículo a manos de miembros de un grupo delictivo que opera en dichas comunidades de Huitzilac.

El 21 de abril tras una denuncia anónima detuvieron en un operativo en Tres Marías a Luis Alberto “N”, alias El Diablo, supuesto miembro de una familia que mantiene el control de gran parte del municipio.

Una semana después, supuestamente por falta de pruebas, la jueza de control Alejandra Trejo lo dejó en libertad, pues consideró que los medios para inculparle podrían haber sido sembrados.

El alcalde de Huitzilac, Rafael Vargas Muñoz ha señalado que la respuesta de las fuerzas estatales y federales ha sido tardía en su municipio.

“Yo considero que es tardía porque como vuelvo a repetir hay delitos de competencia federal y que inclusive han llegado oficios de la Fiscalía General de la República (FGR) donde ya tiene la investigación y desafortunadamente yo no sé porque no actúan”, dijo.

Externó que a su llegada a la presidencia municipal en 2022 pasaron de 9 elementos de la Policía Municipal a cerca de 40 que actualmente resguardan el municipio.

Por su parte, Gaudencio Ramos Jiménez, titular de la Guardia Nacional en Morelos, externó que en Morelos únicamente 80 elementos resguardan Huitzilac en una base de operaciones en un destacamento de la Guardia Nacional en Zempoala.

Asimismo, la comandancia de la CES que se ubica a un costado de la carretera hacía Tres Marías se encuentra en completo abandono.

“¿Dónde no hay delincuentes?”

“Aquí es como en todos lados, hay mucha gente buena, pero también hay mucha gente mala y ya no somos puros nativos de aquí, ya tenemos gente de todos lados. No estamos exentos de tener gente mala”, asegura Francisca Villalba, habitante de Hutzilac y comerciante de la zona.

Asegura que el estigma que pesa sobre Huitzilac también les afecta socialmente y en el desarrollo de las juventudes que buscan una oportunidad de trabajo en municipios como Cuernavaca y que les son negadas por el simple hecho de ser de Huitzilac.

“La gente va a buscar trabajo a Cuernavaca, pero ya no le dan, porque dicen que allá matan, allá roban, es como en todos lados, o dime, ¿en qué parte del mundo no hay delincuentes? En todos lados. Lo malo es que ya nos quemaron a todos los que trabajamos”.

La delincuencia, dice, no es algo que le robe la calma; “yo vivo sin reja, a nosotros nunca nos han robado nada, yo vivo solita con mis hijas”, dijo.

Francisca tiene una tienda en el municipio, pero ya nadie se para a comprar por temor.

“De que empezaron que desaparecieron los cadáveres de tres personas, de ahí para acá. Yo tengo una tiendita y ya no se para nadie, ¿Por qué? Porque el mismo encargado de la seguridad dijo que no se pare nadie, porque somos puros delincuentes, se equivoca”, mencionó.

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