La Fiscalía Anticorrupción ya investiga la presunta corrupción en la creación y asignación de la Notaría 4 de Jiutepec, cuya titularidad asumió el 25 de julio Alejandro Gómez Núñez en un acto avalado por el gobernador, Cuauhtémoc Blanco, la jefa de la oficina de la gubernatura, Mónica Boggio, el secretario de gobierno, Samuel Sotelo Salgado, y el presidente del Colegio de Notarios del Estado de Morelos, Jesús Toledo Saavedra. Por lo pronto se sabe que éste último ya fue citado a declarar para integrar la carpeta de investigación derivada de la tristemente famosa grabación en que el ex secretario de gobierno, Pablo Ojeda, pide la renuncia a su ex director jurídico, Kenji Uchida García (hoy, por cierto, encargado del Instituto de Servicios Registrales y Catastrales del Estado de Morelos), justo por el aparente desaguisado en la creación de la notaría de marras.
No es para menos, en la conversación grabada y condenadamente filtrada a los medios de comunicación, Pablo Ojeda, se advierten por lo menos siete conductas por lo menos anómalas, algunas de ellas que podrían ser constitutivas de delitos que deben investigarse a fin de preservar no al gobierno (que difícilmente librará la mancha) sino a la institución del notariado más o menos libre de sospechas. La poco agradable charla teje una suerte de telenovela en que hay tráfico de influencias, presiones a la autoridad, infiltración del gobierno en colegiados autónomos, omisión de la autoridad en la denuncia de delitos de los que tuvo conocimiento, lucha por el poder, pago de cuotas a aliados del gobierno, nepotismo de facto, creación de estructuras paralelas, y hasta la intromisión en los asuntos de gobierno de novias comunicativas.
En el caso del gobierno de Morelos, el audio en que Ojeda y Kenji confiesan tácitamente una serie de malas prácticas, parece sólo narrar un día de trabajo en la administración de Cuautémoc Blanco, en que las intrigas reveladas a diario resultan una suerte de imitación bananera de House of Cards y en la que obviamente se extraña el talento de Kevin Spacey, Robin Wright o por lo menos Kate Mara o Neve Campbell. El problema, en todo caso, es para los notarios públicos de Morelos cuya probidad es puesta en duda durante prácticamente toda la charla. Porque si bien es cierto que en la charla sólo relucen tres nombres de fedatarios morelenses, los casi treinta que trabajan en el estado son tratados como si estuvieran bajo el control del Ejecutivo.
El tema es delicado porque la función del notariado es dar fe pública y brindar certeza jurídica en los actos y hechos que atestigua. De acuerdo con el Colegio Nacional de notarios, el fedatario ejerce su labor profesional de forma independiente a los poderes públicos y los particulares, lo que hace de sus actas y las escrituras a las que da fe, elementos jurídicos difìcilmente rebatibles.
Y probablemente sea en el tema de las escrituras donde más preocupe a los particulares la fe notarial, dado que se trata del patrimonio de las personas. Pensemos en la legalización de la adquisición de una casa, un terreno, o cualquier otro inmueble; todos esos trámites pasan por los notarios y por el Instituto de Servicios Registrales y Catastrales a cargo del ya muy sospechoso, Kenji Uchida.
En efecto, luego de la evidente intervención del multicitado ex director jurídico de la Secretaría de Gobierno en la vida interna del Colegio de Notarios y en la creación de una Notaría, en específico, el lugar más sospechoso donde podría estar Kenji es el que hoy ocupa; igual que Jesús Toledo Saavedra.
Por cierto, después de haberlo corrido de la dirección jurídica, el propio Pablo Ojeda fue quien tuvo que nombrar al susodicho en el cargo que hoy tiene. Tragar sapos, le dicen. Ojeda repitió varias veces en la grabación la preocupación por su dignidad, la mancha le duró poco más de un mes, el 22 de marzo entregó los servicios registrales y catastrales a quien había hecho renunciar, y el 3 de mayo se fue del gobierno estatal. También presagió que con la protección de Ulises Bravo, Kenji Uchida permanecería en el gobierno estatal y a él probablemente lo despedirían. A lo mejor se cumplió su pronóstico.
@martinellito
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