Creer que es notario Ulises Bravo Molina, hermano del gobernador Cuauhtémoc Blanco, es tan inocente como afirmar que “Uli” como le dicen sus cuates y quienes reconocen su influencia, carece de voz en las decisiones que toman servidores públicos y representantes populares que sin depender de él hacen un caso enorme a sus opiniones, planes, posturas y estrategias. Ulises asegura que no recibió de su hermano una notaría en Morelos ni en ningún otro estado y, acá es donde el asunto es discutible, tampoco habría recibido beneficio alguno por la instalación de un despacho de fedatarios. Porque a final de cuentas los beneficiarios directos de la autorización son los titulares del notariado, pero los indirectos son muchos, hasta quienes hacen ahí sus trámites o quienes le venden almuerzos a sus trabajadores.
Pablo Ojeda condena, porque para eso se pintan solos los políticos, la “publicación no autorizada de una conversación de carácter privada (sic) en la que participo y que ha sido difundida en medios de comunicación”. Y lamenta el daño que pudieran causar a terceros “las expresiones que en ese carácter se hicieron, en un contexto complejo”. Y más que a las probables cochinadas que quedarían pendientes de probarse en el asunto de la asignación de notarías durante la administración de Cuauhtémoc Blanco, vale también la pena analizar este complejo contexto al que refiere el ex secretario de gobierno.
El gabinete de Cuauhtémoc Blanco Bravo, desde su inicio, estaba influido por tres personajes: el primer jefe de la oficina de la gubernatura, José Manuel Sanz, el secretario de Gobierno, Pablo Ojeda, y el hermano del gobernador, Ulises Bravo. Cuauhtémoc Blanco había permitido durante prácticamente todo su ejercicio como alcalde que José Manuel tomara las decisiones más importantes o por lo menos influyera definitivamente en ellas. En el 2017, Pablo Ojeda fue abogado de Cuauhtémoc Blanco, meses después, el Partido Encuentro Social lo ubicaría como tercero en su listado de aspirantes a diputaciones federales.
En el 2018, ya con la gubernatura en el bolsillo, Pablo Ojeda fue la elección de Cuauhtémoc Blanco para encabezar al equipo de transición, desde agosto de ese año se aseguraba que el abogado con residencia en Veracruz al que se había involucrado sin comprobarse en la red de lavado de dinero del ex gobernador Javier Duarte, sería el secretario de Gobierno desde la toma de protesta de Cuauhtémoc Blanco, el 1 de octubre de ese año. José Manuel Sanz tenía claro desde entonces que tendría que compartir la influencia sobre las decisiones de Cuauhtémoc Blanco con Pablo Ojeda.
Mucho más discreto entonces, probablemente porque estaba ocupado con la jefatura delegacional de Coyoacán que le encargó Valentín Maldonado Salgado, Ulises Bravo ya aconsejaba a su hermano y tenía una moderada influencia en las decisiones del grupo político; no son pocos los cercanos al primer círculo de Cuauhtémoc Blanco que hablan de las recomendaciones de personal y proveedores y las decisiones que provenían directamente de Ulises Bravo, quien ya en el 2019 operaba más notoriamente en Morelos.
El hermano del gobernador desayunaba, comía o cenaba con Pablo Ojeda, con Hugo Eric Flores (dirigente del PES y ex delegado de Bienestar en Morelos y a quien Cuauhtémoc Blanco le debe cobijo político y probablemente hasta la postulación para la gubernatura), y con funcionarios de primer nivel de diversos despachos del Ejecutivo, Hacienda, Desarrollo Económico, Desarrollo Agropecuario, Contraloría, Consejería Jurídica, etcétera.
La tristemente famosa conversación entre el secretario Ojeda y su director jurídico, Kenji Uchida, es una más de las muchísimas conversaciones privadas que dan cuenta de la influencia que se concede en Palacio de Gobierno al hermano del gobernador. Uchida alega que siguió las instrucciones de Ulises (a quien llama Uli, también), pero no quería que pareciera se brincaba a Ojeda. El entonces aún secretario regaña indignado “van a estar diciendo que yo recibí dinero”, y añade “yo siempre los he respetado… no me tienen porqué humillar así, no confundan prudencia con cobardía”.
Difícilmente el desaguisado con la notaría motivo del más reciente escándalo en el gobierno de Cuauhtémoc Blanco habría sido el motivo de la salida de Ojeda de la secretaría ya entonces no tan a su cargo, el affaire con los notarios habría iniciado el 7 de junio del 21 (según el audio), y la salida de Ojeda y Sanz se dio el 3 de mayo del 22, pero claro que el desencuentro que luego motivaría el escándalo se suma a muchos otros que hubo dada la frecuente intervención de Ulises Bravo en las decisiones de gabinete y las deficiencias en el trabajo de Ojeda percibidas por el gobernador (probablemente vía Ulises Bravo).
El mismo día que Pablo Ojeda se fue, José Manuel Sanz, que ya había perdido prácticamente toda influencia en el gobierno de Cuauhtémoc Blanco, corrió la misma suerte que los toros de lidia y Pablo Ojeda. Si todo eso es cierto, tienen razón quienes dicen que el verdadero poder en Morelos está en Ulises Bravo, que ya controla hasta a por lo menos cinco diputados.
@martinellito
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