Estoy verdaderamente asombrado por el gran nivel que han mostrado las personalidades que hoy ostentan los espacios políticos importantes en nuestro estado de Morelos. Han sido artífices de una nueva confianza en la economía, en la conservación del ambiente y en la solución a los problemas sociales.
Las comparecencias de los secretarios de Estado ante el Congreso, por lo general son relevantes. Representan la oportunidad para un debate de altura, o al menos para debatir sobre políticas de gobierno, formas de gobernar, y en general el mejor destino para la población y los recursos de nuestro amado Morelos . El problema es que esta vez la noticia fue el bajo nivel de debate que hubo. Al grado que la Jefa de Oficina de la Gubernatura tuvo la oportunidad de lucirse regañando a los diputados por su falta de profesionalismo y muy evidente estrategia de desviar el tema de la comparecencia para sacar raja política.
Boggio Tomasaz, la Jefa de Oficina cuya chamba es hacer todo lo que Cuau no hace por andar de vacaciones, era un blanco fácil al que los diputados podían destrozar si en vez de jugarle a salir en las primeras planas con reclamos inflados y discursos románticos, hubieran atacado con preguntas serias y un estudio analítico de la información que presentó el Cuau. Pero seamos realistas, no podíamos pedirles mucho más a los diputados. Si en el año y medio pasado no demostraron proyecto legislativo ¿Por qué lo harían ahora? La realidad es que, salvo honrosas excepciones, el nivel de esta legislatura es ligeramente superior al de la pasada, y eso no es un cumplido.
Mientras tanto, al Gober lo mandaron traer porque la sociedad ya se estaba dando cuenta que no andaba por aquí trabajando. Entonces se tuvo que organizar su participación en la importantísima inauguración de un par de kilómetros de una carretera. Cualquier parecido con la película de la Ley de Herodes, es mera coincidencia. ¿Qué más podían hacer? No es como haya proyectos de infraestructura interesantes en el sexenio. Si los diputados dejan mucho que desear, los secretarios de estado dan pena ajena. Su chamba más evidente, y cuando más ganas echan, es cuando se autopromocionan para ver si les hacen la buena y les toca hueso para las próximas elecciones. Ana Cecilia Rodríguez está aprendiendo a manejar sus redes y ya casi llega a los quinientos seguidores, El Wero Mercado nos da clases de marketing con su campaña de “El Wero es…”, Sandra Anaya nos incita a correr y tomarnos fotos todas las mañanas. O que tal Ulises Bravo, que ni siquiera tiene cargo pero ¡ah! como se esfuerza por gastar dinero, que me imagino se ganó en una rifa, haciendo trabajo proselitista para MORENA. Hasta parece que le interesa el Estado. Pero a la que todos ellos deben estar admirando y envidiando es a Margarita, que ha sido tan eficiente que ni trabajo de calle tuvo que hacer. Gracias a ella, el Estado de Morelos es un mejor lugar, porque la semana pasada celebró la develación de un billete de lotería alusivo a las “Escuelas Beneméritas en Morelos”. Importantísimo trabajo que la presenta como una seria aspirante a la silla de gobernadora. Ya entiendo que es lo que ve en ella AMLO para que la quieran de abanderada a la gobernatura.
Alguna vez, en el México priista del siglo pasado, se hacía referencia a la caballada flaca. Me gustaría saber que opinaría Don Leonardo si viera la caballada que tenemos en Morelos estos días. Anémica, diría probablemente.