Andrés Manuel López Obrador tiene un talk show al que se conoce popularmente como la mañanera. Disfrazado de conferencia de prensa, el happening ha sido analizado hasta el cansancio concluyendo quienes han tenido la paciencia de estudiarlas, que se trata de un acto de propaganda en el que se reparte información mayormente dudosa y sus interpretaciones sumamente parciales, que los arranques discursivos del presidente sirven para trazar políticas públicas y conductas del gobierno federal y sus partidarios y simpatizantes y, mucho más evidente, que a través de ellas el presidente marca (marcaba antes y ahora intenta seguir haciéndolo), la agenda política e informativa del día.
Con menores resultados, otros gobernantes en México han intentado ejercicios similares, en el caso de Morelos, sin embargo, sólo uno practica un ejercicio que busca parecerse a las mañaneras del Ejecutivo federal, pero bastante tropicalizadas. Rodrigo Arredondo, el alcalde cuautlense, ofrece una “mañanera” cada lunes. El acceso es casi abierto a los medios locales y el alcalde ofrece datos, cifras y respuestas con una agenda política bien definida. También sirve para la polémica y atizar las diferencias o francos enfrentamientos que tiene con otros actores políticos, básicamente cuautlenses, entre quienes han destacado las figuras de la senadora Lucía Meza y la diputada Paola Cruz, pero también ha atizado al grupo de 15 diputados (que incluye a Cruz) que aprobaron un presupuesto con la osadía de no destinar obra pública a su municipio.
Para los organizadores de las mañaneras de Arredondo se trata de un espacio en que el alcalde puede responder a las preguntas de todos los medios sobre los temas que atañen al municipio, que van desde la seguridad pública, los servicios municipales, la administración del ayuntamiento, y parecen concluir, a lo mejor por malformación mediática, en una agenda política que ubica a los adversarios y explica porqué ellos están mal y el ayuntamiento no. El efecto de las conferencias de prensa, sin embargo, no es el que uno esperaría frente al despliegue de recursos que en ellas se hace.
Para ser justos, tendría que decirse que Rodrigo Arredondo fue electo entre 20 candidatos a la alcaldía con poco menos del 26% de los votos, casi 80% más que el segundo lugar y más del doble del tercero; pero el respaldo en las urnas para Arredondo fue realmente bajo. Actualmente, de acuerdo con los rankings disponibles preparados por encuestadoras nacionales, su respaldo ha crecido relativamente poco. Lo mismo ha ocurrido con los alcaldes de Cuernavaca, Jiutepec y Jojutla. Ante la falta de opciones, la aprobación suele ser un poco mayor que los resultados electorales salvo en casos atípicos, como el del gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. Así que podríamos especular con alguna base que la estrategia de comunicación de Arredondo no le ha significado un notorio incremento en aprobación, con lo que las conferencias mañaneras no representarían un mayor aporte que, por ejemplo, las entrevistas banqueteras de Urióstegui en Cuernavaca (en promedio dos diarias).
Pero no todo es aprobación, otro objetivo de las conferencias de prensa es posicionar temas en la agenda pública, lo que en el caso de Cuautla se convierte en un reto mayor dada la centralidad que Cuernavaca y su zona conurbada tienen en los temas políticos y sociales, por una parte, y la proclividad de algunos medios de la región oriente por las narrativas de crimen y violencia, tipo nota roja, en las que ninguna autoridad política sale bien parada. Si a ello sumamos el discurso maniqueo que se traza desde el gobierno estatal y la coincidencia (o diseño) de que los enemigos políticos de Arredondo sean similares a los del gobernador, Cuauhtémoc Blanco, el resultado es la dilución de los temas cuautlenses en la mucho más sólida agenda estatal.
Probablemente lo que ocurre en el caso de la comunicación política de Arredondo es muy parecido a lo que pasa con la mayoría de los políticos, no encuentran los temas que interesan a la ciudadanía, y con ello su discurso se va separando irremediablemente del interés de la gente. El ayuntamiento de Cuautla ha tenido algunos proyectos exitosos en materia social, y aunque la inseguridad sigue siendo un talón de Aquiles, los índices delictivos son consistentes con los de las partes del estado donde opera el Mando Coordinado. El alcalde trata de acercarse a la gente, pero los resultados siguen siendo similares, una aprobación que ronda el 35% de la población, y, probablemente más grave, un alcalde que no aparece en el top of mind de un segmento importante de la población cuando se habla de políticos morelenses y aspirantes a cargos de elección en el futuro cercano, primordialmente porque, en el grupo donde el destino lo ha colocado, hay muchos tiradores para tan pocas liebres.
@martinellito
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